Chantall Márquez, curicana, artista multidisciplinaria y gestora cultural, radicada en Barcelona hace unos años. Publicista, ilustradora, artista visual y textil, tatuadora y productora por vocación, Chantall ha sabido tejer redes y espacios donde el arte, la música y la performance se encuentran, como en Revive, productora de arte social de la cual hoy forma parte. 

 

 

El mundo artístico de Chantall Marquéz

La artista Chantall Márquez, curicana y radicada en Barcelona desde hace años, llegó a ACABO guiada por su intuición y por la necesidad de conectar con un territorio que dialoga con su propia búsqueda creativa. Multidisciplinaria por naturaleza —publicista, ilustradora, artista visual y textil, tatuadora y productora cultural— Chantall es una creadora que transforma cada técnica en un lenguaje emocional y una forma de estar en el mundo.

Durante su estancia en el Baix Maestrat, recorrió los alrededores de la antigua masía con la misma apertura con la que aborda sus procesos artísticos: sin forzar nada, dejando que el paisaje hablara primero. Allí, entre piedras, fibras vegetales, restos de poda y objetos olvidados, encontró el espacio para colocar su obra con una propia sensibilidad.

Su práctica, profundamente ligada a la observación y al gesto íntimo, convirtió estos materiales textiles en piezas que respiran, obras que se integran en el territorio y lo reinterpretan.

Acostumbrada a transitar múltiples oficios —el tatuaje como sustento, los talleres como espacio compartido, la ilustración como impulso intuitivo— Chantall entiende el arte como un acto cotidiano y necesario. “No lo pienso tanto, va apareciendo”, dice. Y en ACABO, ese aparecer tomó forma de diálogo con el paisaje, un encuentro donde la naturaleza se volvió maestra y aliada.

Su paso por la asociación confirma la esencia del proyecto: en este territorio, el arte no se impone, florece desde lo que está presente, desde lo simple, lo encontrado, lo verdadero. Y Chantall Márquez, con su mirada amplia y su sensibilidad hecha de oficio y emoción, dejó una huella que sigue vibrando entre los olivos milenarios.