El aceite milenario no es un aceite cualquiera. Es el resultado de un paisaje excepcional y de un tiempo que se mide en siglos. Proviene exclusivamente de las aceitunas recolectadas de los olivos milenarios y centenarios que crecen en nuestras instalaciones, árboles que han sido testigos silenciosos de generaciones, estaciones y transformaciones del territorio.

El proceso de recolección y producción de este aceite sigue el método tradicional de la zona, respetando los ritmos naturales del fruto y del entorno. Cada fase —desde la recogida de la oliva hasta su molturación— se realiza con cuidado y atención, entendiendo que no solo se trabaja con un alimento, sino con un legado vivo.

Este origen singular confiere al aceite milenario características únicas que lo distinguen de otros aceites:

  • Es más espeso y denso, reflejo de la madurez y concentración del fruto.

  • Presenta una mayor intensidad y profundidad en aroma y sabor.

  • Conserva de forma notable sus propiedades organolépticas, ofreciendo matices complejos y persistentes.

Más allá de su valor gastronómico, el aceite milenario posee cualidades que lo convierten también en un aliado para el cuidado y la belleza, gracias a su riqueza natural y a la concentración de compuestos beneficiosos.

El aceite milenario de ACABO es, en esencia, una expresión pura del territorio, un producto que une tradición, naturaleza y tiempo, y que invita a una experiencia consciente, tanto en la mesa como en el cuidado del cuerpo.