
Fase 1 · Recuperación de la masía
La intervención se inicia en una antigua masía de arquitectura rural tradicional, situada en Sant Mateu, en la comarca del Bajo Maestrazgo. Este conjunto se integra en un entorno de tres hectáreas de olivar, donde conviven olivos centenarios y varios ejemplares milenarios.
Históricamente, las masías fueron el refugio y núcleo vital de los hombres y mujeres que custodiaron estos olivares durante siglos. No eran simples construcciones, sino estructuras de piedra perfeccionadas generación tras generación para proteger la vida del frío intenso del invierno y del sol implacable del verano mediterráneo.
El núcleo de esta primera fase se centra en la restauración y consolidación de la masía, una actuación imprescindible para garantizar su estabilidad y preservar la obra original de piedra, devolviéndole su función como espacio de resguardo, encuentro y futura actividad cultural.
Las necesidades de esta fase contemplan, en primer lugar, la restauración de la solera, con el objetivo de asegurar la correcta conservación del interior de la construcción. En el exterior, se prevé el rejuntado de la mampostería de piedra original, respetando los materiales y técnicas tradicionales, así como la reparación de la cubierta de teja árabe, elemento clave para la protección del edificio frente a las condiciones climáticas.
En el interior, las actuaciones incluyen la restauración de la chimenea, la habilitación del área de cocina y de los baños, y el acondicionamiento de un salón polivalente destinado a actividades culturales, formativas y comunitarias. Asimismo, se plantea la adecuación de la planta superior como espacio de almacenaje y para posibles pernoctaciones, ampliando así la funcionalidad del conjunto.
De forma transversal, el proyecto incorpora la instalación de sistemas de energía solar y un depósito de agua, garantizando la autosuficiencia y el bienestar del espacio, en coherencia con los principios de sostenibilidad del proyecto. Se contempla también la renovación de la carpintería exterior, incluyendo ventanas y puertas, para mejorar el aislamiento y la seguridad.
Finalmente, la intervención se extiende al entorno inmediato con la creación de un jardín en el patio trasero, así como la instalación de pérgolas y carpas que permitan el desarrollo de actividades al aire libre, integrando arquitectura, paisaje y uso cultural.




ACABO propone la recuperación de las antiguas masías del entorno, resignificándolas como espacios de resguardo, encuentro y creación, así como galerías vivas destinadas a acoger y mostrar las obras desarrolladas por los artistas que nos visitan en cada residencia. Estos espacios funcionan no solo como lugares de exhibición, sino como puntos de diálogo entre artistas, paisaje y comunidad local, fortaleciendo el vínculo entre creación contemporánea y patrimonio rural.





Fase 2 · Biodiversidad y recuperación del olivar centenario
La segunda fase del Proyecto 0 se centra en la recuperación del equilibrio natural del entorno y en la gestión responsable del olivar como ecosistema productivo y cultural.
Tras décadas de abandono, la vegetación espontánea —hierbas, matorrales y bordines — colonizó el terreno.
En este contexto, el desbrozamiento , eliminación de bordines y su necesaria poda del área del olivar se ha planteado como una labor agrícola y medioambiental fundamental. Esta práctica consiste en la eliminación controlada de la vegetación espontánea que crece entre los olivos y en su perímetro, con el objetivo de reducir la competencia por los recursos del suelo, especialmente el agua y los nutrientes, esenciales para el correcto desarrollo del árbol.


El desbrozamiento favorece un mejor aprovechamiento de estos recursos por parte de los olivos, repercutiendo directamente en su vitalidad y belleza. Al mismo tiempo, contribuye de forma decisiva a la prevención de incendios, especialmente en un territorio de clima seco, al reducir la acumulación de material vegetal que puede actuar como combustible.
Asimismo, esta labor facilita el acceso a la finca y el tránsito de personas y maquinaria, resultando clave para futuras tareas agrícolas como la poda, el abonado o la recolección.
Desde un enfoque medioambiental, el desbrozamiento se ha de realizar priorizando métodos manuales y mecánicos, evitando el uso de herbicidas químicos. Una gestión planificada permite conservar la estructura del suelo, reducir la erosión y favorecer la biodiversidad, manteniendo una cubierta vegetal controlada y compatible con el cultivo.
En este sentido, el desbrozamiento y eliminación de bordines no se entiende como una simple acción de limpieza, sino como una práctica esencial de manejo integral del territorio, que combina productividad, seguridad, sostenibilidad y respeto por el entorno natural.



Se llevará a cabo un estudio y tratamiento fitosanitario y ecológico, diseñado de manera específica para garantizar un tratamiento adecuado, respetuoso y sostenible de los olivos. Este estudio permitirá analizar el estado de salud de los ejemplares, las características del suelo y el equilibrio del ecosistema, con el objetivo de proteger los olivos existentes y potenciar su entorno natural.
A partir de este estudio, se definirán criterios de intervención orientados a la conservación, mejora y puesta en valor del olivar, asegurando prácticas agrícolas compatibles con la biodiversidad, el respeto al paisaje y la preservación de un patrimonio vegetal de alto valor ambiental y cultural.


